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Tiempo al tiempo

¡¡Al fin!! Terminé mis parciales. Por ahora. Que paliza a estudiar y a hacer ejercicios, la leche. ¡Pero ya está! He vuelto. Y os traigo otra entrada de las mías...

Realmente, no es algo puramente mío... A ver, al fin y al cabo, no soy yo el que inventó la frase "El tiempo pone a todo el mundo a su sitio". Pero es verdad. Sí, es verdad. Tarde o temprano, todo el mundo tiene lo que se merece, a todos los cerdos les llega su San Martín, la justicia divina hace su trabajo, o se llama karma y se escribe por puta. Como sea, de una manera a otra, todos terminamos en nuestro sitio.

Sin embargo, esto no significa que las cosas por sí solas se vayan a arreglar. Somos las personas las que movemos el mundo, no el mundo el que nos mueve a nosotros. Es decir, para arreglar algo, para que una persona termine en su sitio, se necesita de la acción de las personas, que son el motor y combustible de nuestra realidad.

¿Esto qué significa? Pues dos cosas. Por un lado, que si no puedes entrarle al trapo a alguien que piensas que no tiene lo que se merece, tarde o temprano habrá alguien que si pueda entrarle, y que lo ponga en su lugar. Solo dale tiempo al tiempo, que tarde o temprano, si esa persona realmente se lo merece, habrá alguien que se lo dará. Llamarlo justicia poética, justicia divina, lo que sea. Pero lo tendrá, tarde o temprano.

Por otro lado, no significa que tú no hagas nada porque otra persona lo hará. Para nada. Son las personas las que hacen, las que realizan, las que se mueven. Si todo el mundo pensase ya lo hará otro, nadie haría nunca nada. "Unos por otros, la casa sin barrer". Puestos a tirar de refranero...

Se puede aplicar este refrán a muchas cosas: discusiones, peleas, advertencias, consejos... lo que sea. El tiempo demostrará quién tiene razón, quién se equivoca, quién lo hace bien y quién mal. La lástima es que no a todo el mundo le afecta igual este refrán. Hay algunos que tienen colchones más grandes sobre los que caer desde lo más alto, o gente a la que hacer sufrir lo que sería su consecuencia. Pero esto, desgraciadamente, no podemos cambiarlo. ¿O sí? Solo el tiempo lo dirá...
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Work It Over

No sé muy bien cómo contaros lo que quiero deciros. De hecho, no se me ocurre un buen nombre para el título de la entrada. A ver si el que tengo puesto me da medio el pego, y me funciona.

Antes de nada, el título se me ha ocurrido por una canción de Daft Punk. Que luego me lío a escribir y se me olvida.



Pero para entender mejor la letra, os recomiendo este otro.



Dicho esto, vamos al lío.

Veréis, este segundo cuatrimestre estoy... no diría que hasta los topes, porque no estoy al límite dándolo todo como si no hubiera un mañana, pero si echándole muchas horas al día. Hasta el punto de que entre semana tengo solo las noches para descansar, cuando antes era capaz de sacar media horita/una horita fácilmente y ponerme un rato a la play o lo que fuese.

Sin embargo, aunque sí es cierto que tengo días de estos que no te levantas animado y todo parece el doble de grande y difícil, no me encuentro... agobiado. No estoy estresado, agobiado, muriéndome, ni nada. Vale sí, es cierto, no paro a lo largo del día. Me gustaría decir que me alegra, pero tampoco es que me llene de gozo y satisfacción el poder estar todo el día así, preferiría estar a la bartola. Aun así, estoy como que contento conmigo mismo.

Y ahora os preguntaréis: ¿Y a mí que me importa la vida que tengas, o lo que tengas que trabajar? Pues es que por ahí no quiero encaminarme. Analizando todo esto que os acabo de contar, me acuerdo de una de mis frases Top10 de filosofía: "El trabajo es el medio de realización del hombre", de Karl Marx. O algo así. No me acuerdo de las palabras exactas. Viviendo esto, entiendo mucho mejor que quería decir este hombre, y porque lo decía. A ver si logro explicar más o menos lo que entiendo yo.

Por un lado, es cierto que el hombre necesita trabajar. A base de esforzarse en las distintas tareas, se ayuda a definirse a sí mismo, conociendo que se le da mejor, que se le da peor, etc; y cuando conoce sus capacidades, se decide a encaminarse hacia un determinado tipo de actividades, que de nuevo le ayudarán a conocer más refinadamente que se le da mejor y peor. Así, el hombre se va refinando a sí mismo por medio del trabajo.

Pongámosme de ejemplo. En el colegio, lo que me gustaba y se me daba mejor eran las ciencias naturales, y las matemáticas. Más tarde, cuando separamos entre física y química y biología, lo que se me daba mejor era la física y química. Y refinando refinando, llegué a bachillerato teniendo muy claro que quería estudiar algo con mucha matemática y mucha física: una ingeniería. A su vez, me gusta un poco la electrónica, así que me metí a teleco. Ahora que estoy en teleco, sé que lo que más me gusta es la parte de electromagnetismo y de electrónica, y que me llama menos la atención lo que es más puramente matemático. Y así puedo ir refinando que es lo que más me gusta, y a lo que quiero yo dedicarme, solamente esforzándome en sacar la carrera.

Pero después de esta semana, he descubierto otro significado mucho más íntimo: el trabajo alegra el alma, y fortalece la mente. Ya no solo por la felicidad del trabajo bien hecho, de hacer bien las cosas de forma "semiprofesional", sino que te sientes mejor contigo mismo por ser capaz de hacerlo todo, y hacerlo aceptablemente bien. Cuando tienes por delante una montaña de trabajo, y la vas sacando poco a poco, sin llegar a morirte ni agobiarte en el intento... experimentas una sensación de felicidad y orgullo contigo mismo. Sabes que eres capaz de hacer una montaña de trabajo. Que si fuese necesario, lo harías otra vez (no con gusto, pero ya me entendéis). Y cuando tienes que volver a hacerlo, estás más dispuesto, funcionas mejor, te mueves con más "gusto".

Bueno, al menos yo experimento todo esto. Tampoco es que haya ido preguntando por ahí a los demás, a ver que opinan.
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Yo y mí mismo

Antes de nada, deciros que por el momento no ha comentado nadie en el concurso, y hasta que no comentéis, no doy las respuestas. Vosotros veréis.



Aprovechando que estoy desde el pc, hago un post con algo más de contenido que la pura letra del post en sí. El tema de hoy es, como dice el título, yo y mí misma. No, no es que sea un ególatra, es un método, por así decirlo, de saber cuánto nos queremos o nos gustamos. Por ejemplo. No sé, la verdad. Se me va la pinza.

El caso es que supongamos que hay alguien más en el mundo que es exactamente igual que nosotros, y por razones del destino, suerte, karma, o la fuerza cósmica del gran espagueti volador (salve, gran espagueti volador); tienes que convivir contigo mismo, sin tener contacto con nadie más, las 24 horas del día. ¿Cómo os imagináis la experiencia? ¿Qué es lo que más coraje te daría de ti mismo? ¿Terminarías odiando la convivencia contigo mismo?

Para ilustrar un ejemplo, me voy a poner yo de ejemplo, valga la redundancia. Yo me llevaría mal conmigo mismo. ¿Por qué? Porque viviría con alguien que se cree igual de genial, fantástico, estupendo, maravillo e increíble que yo (explosión del medidor de sarcasmo en 3,2,1...) Bromas aparte, creo que la convivencia conmigo mismo sería aceptable, hasta que me tocase las narices a mí mismo. Por algún tema de comida, probablemente, que querría comerme algo que me gusta que es del otro yo (con la comida no se juega, ni se bromea. Es un tema serio), y entonces me liaría la mundial, me tiraría un día sin hablarme conmigo mismo, pero luego el tragón pediría disculpas por comerme lo que no es mío... Vale, lo estoy escribiendo yo, y me he perdido. No se quién de los dos yo hace qué en la última frase. Esto de ser yo y yo mismo...

Pero bueno, creo que se ha entendido la idea. ¿Vivirías contigo mismo? ¿No? ¿Por qué? Quizás con este método te des cuenta de pequeñas asperezas que puedes limar para ser mejor persona. O quizás descubras que eres la mejor persona del mundo para vivir con. O quizás tengas un ego más grande que una catedral, y pienses que vivir contigo mismo es la mejor experiencia (y privilegio) del mundo.
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MiniConcurso 1

Antes de nada, siento este silencio durante casi dos semanas. Siendo sinceros, no tenía nada que contar. O mejor dicho, si que lo tenía, pero no sabía como contarlo y que quedase bien. Los borradores parecían más un discurso para convencerme a mí mismo que otra cosa.

Así pues, como método de disculpa, voy a organizar un MiniConcurso. Bastante simple, en verdad, y por diversión el que quiera participar.

La idea es la siguiente: voy a poner 10 frases de curiosidades de videojuegos. De las 10, 9 son verdad y una será falsa. ¿Cuál es la falsa? Eso es lo que debéis adivinar vosotros mismos. ¡Vamos allá!

1. La princesa Zelda no sale en todos los juegos de The Legend of Zelda.

2. Los Goombas, los enemigos que parecen setas marrones de los juegos de Mario, se crearon porque matar a los Koopa Troopa (las tortugas) resultaba demasiado díficil.

3. La campaña de guerra publicitaria entre Sega y Nintendo en los años 90 era tan sumamente brutal que se va a hacer una película sobre ello.

4. El primer videojuego de la historia no fue el famoso Pong! de dos barras blancas y un cuadrado rebotando

5. La idea original del chomp cadenas (mirar foto) apareció porque su creador, vivía junto a una casa con un perro atado, y cada vez que lo quería morder por cruzar al jardín, se frustraba al estar atado por una cadena.



6. Kirby originalmente iba a llamarse PoPoPo, pero en el último momento se decidió cambiar su nombre.

7. Final Fantasy, la conocida saga de la ahora Square Enix, nació como un proyecto q la desesperada para salvar a la compañía de la bancarrota.

8. Originalmente, Luigi iba a ser el protagonista de los videojuegos, pero la dificultad de poner al larguirucho fontanero desembocó en que Mario fuese la estrella.

9. Pac-man originalmente Puck-man, pero por problemas relacionados con el nombre se decidió dejarle como Pac.

10. El creador del exitoso y reciente juego Flappy Bird retiró el juego de las apps store correspondientes porque la fama y el dinero que proporcionaba el juego le estaba arruinando la vida.

Y esto es todo. 1 falsa, 9 verdad. ¿Adivinarás cuál es la falsa? Suerte!
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Unos visitantes de otro mundo

No no, no he tenido una visita de extraterrestre, ni una experiencia paranormal, ni nada por el estilo.

Este fin de semana he estado en Córdoba, con la familia y eso. Y he conocido a una niña, y a su abuela, de Guinea Ecuatorial. Veréis, la hermana de mi tía está ahora mismo en Etiopía, en una ONG. De parte de otra ONG (Os diría nombres, pero no me los sé), piden una familia en Córdoba para hospedar unos meses a una niña de Guinea y su abuela mientras la operan de un problema de vista (a la niña), y pasa el post operatorio y tal. La hermana de mi tía se entera, y tras un par de llamadas, sus padres hospedan a la pareja.

Entonces, este donde he conocido a ambas: nieta y abuela. La abuela muy simpática, joven, abierta. Y sin problemas de idioma. Por lo visto, Guinea fue una antigua colonia española, y allí se habla español. No el de la península, porque ellos, por ejemplo, sienten hambre, no la tienen. Pero si nos ha contado cosas.

A ver, no os voy a dar un documental, porque lo de vivir la familia toda junta y tal si lo controláis, creo. Pero si hubo cosas que me llamaron la atención. Por ejemplo, ella tiene en su casa un pozo, con el mejor agua de la zona. Un pozo manual, de cubo y polea. Y comparte el agua con todos sus vecinos.

Otra cosa que me lado la atención fue que la abuela, antes de rellenarle el vaso de cerveza, vino, agua, o lo que fuese, apoyaba el vaso, pero dejaba una gotilla, un culillo, el cual siempre tiraba. Supongo que será una costumbre desarrollada para deshacerse de los posos de minerales, y tierrecilla y tal, pero es curioso.

Otra cosa que me sorprendió es que la nieta era fan de Dora la Exploradora. Conocía los dibujos, y le encantaban. También le gustaba mucho colorear, y los yogures.

Y poco más. Fue una experiencia... Interesante, la verdad.

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Días especiales, recuerdos inolvidables

Hace poco ha sido el cumpleaños de un amigo. Y he recordado otros cumpleaños: tanto míos, como de mis amigos y familia.

Conozco muchas posturas con respecto a los cumpleaños. Tengo amigos que para ellos solo es un día más, y no les gusta que se celebre. Amigos que tengo que quitarles el DNI para saber cuando es su cumple. Amigos que montan fiestas, que te invitan a comer, que te vas de fiesta. Sinceramente, aquí todo el mundo opina, porque los cumpleaños son como los culos: todos tenemos uno.

En mi caso, soy un poco fanático con el tema de los cumpleaños. En el mio, me gusta invitar a algo. El último que celebré por lo "alto" fue invitar a mis amigos a la piscina un día entero, comida incluida. Debo decir que mi madre estuvo un día entero en los fogones para poder hacer esto (la comida era entera casera: tortilla, empanada, croquetas, ensaladilla...), y es un día que recuerdo con cariño: pase el día con los míos, que más pedir.

El tema regalos... Bueno, a mí me toca la fibra sensible. No en recibir, para nada. Me han hecho regalos que me han hecho sentirme orgulloso de los amigos: una ocarina (que suena como un gato atropellado en mis manos), clases de montar en bici (no, no sé)... Me encantan los regalos que me han hecho. Son geniales.

Pero no, yo me refiero al tema hacerlos. Para esto soy muy puritano: me gusta hacer regalos que sorprenden, y que cada vez que usen el regalo (porque no me gusta idear regalos cuya función es estar en una estantería. No me mal interpreteis, he participado en regalos de este tipo, creo que el que recibió el regalo le encantó, y pienso que fueron buenos regalos. Pero no son lo primero en lo que pienso), como decía, y que cada vez que usen el regalo se acuerden de quién se lo hizo, y le venga una sonrisa a la cara. A mí me pasa. Es muy... Cálido. Una alegría que viene desde dentro.

Pero bueno, el regalo tiene que sorprender. Y si no sorprende, ni considero en hacer el regalo. Me da igual que haya que hacer, si sorprende. Ahora, como no sorprenda... Pues eso, que ni regalo, ni nada. De hecho, soy tan puritano con respecto a esto, que he tomado la costumbre de, si puedo, hacer el regalo yo solo, y regalar algo que cumpla mis condiciones, en vez de hacerlo con más gente y comprar algo más caro, pero que provoque menos ilusión. Mis amigos saben esto también, y lo que lo valoro.

Uno de los amigos que tengo que no celebran su cumple le hice un regalo muy especial por su 18 cumpleaños. Le hice un videojuego. Empecé en Navidad, su cumple era en mayo. Dije: tengo tiempo de sobra. Ingenuo de mi... Que palizón en Semana Santa. Y luego, además, se lo regalé, y estaba lleno de errores en la programación de los eventos. El fin de semana arreglando el juego. Que vergüenza pasé, la verdad. Pero le gustó. Le sorprendió. Le hizo ilusión. Y con eso ya soy feliz.

Y para mí eso es lo importante: la ilusión, la sorpresa, la alegría. Arruinar uno de estos tres factores es lo mismo que arruinarlo todo. Y soy muy intransigente en esto cuando soy yo el que organiza y prepara.

Pero bueno, como he dicho antes, los cumpleaños son como los culos: todos tenemos uno.

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Gato por Liebre

¿Alguna vez os han dado gato por liebre? Osease, alguna vez os han ofrecido y dado un servicio o producto, y luego las consecuencias han sido exactamente las contrarias. Hay gente que dice que con un poco de cabeza, previsión y cuidado, se puede evitar que te den gato por liebre. Yo soy de esa gente. Y hoy me han dado gato por liebre.

"Hola, mi nombre es Alfonso, y he sido timado con un programa que mete programas basura en tu ordenador" sería un buen resumen de lo que me acaba de pasar. Llego a las ocho de la universidad, finalmente, el gigantesco archivo que me había dejado descargando estaba listo para ser instalado. Llego, ejecuto el setup.exe, me brillan los ojillos de la emoción... y salta el avast! "SE HA DETECTADO UNA AMENAZA" Vale, sí, la muchacha del avast! no grita. Pero para mí ha sido como un puñal. Me ha detenido la instalación. Dos, tres veces. Aquí es cuando debería haberme olido algo que algo no iba bien. Pero no es la primera vez que avast! me da falsos informes de amenazas (una dejó sin LoL a medio continente (juego online)).

Desactivo el avast 10 minutitos, avast me pregunta si estoy en mis cabales, y realmente estoy seguro de lo que estoy haciendo, porque le suena muy raro que alguien quiere desactivarlo (se toma muy a pecho eso de proteger mi ordenador). Lo instalo. Comenzando instalación... Ventana de programa de optimización de ordenador. Ventana de  programa de optimización de registro. Ventanas, ventanas, ventanas. Creo que he batido récords de instalación de programas basura: unos 15 en 1 minuto.

Reacciono. Primeras palabras que salen de mi boca: "Me cawen..." (Cawen: Palabra formado por la contracción de cago en. Significado literal: Me cago en algo. Significado real: Profunda molestia por un acontecimiento acontecido recientemente) Abrir panel de control. Empiezo a tirar de desinstaladores de todo lo que pillo. Quito unos 12 (a tres bandas: iba buscando los desinstaladores en las carpetas de los programas (se han instalado en "archivos de programa" por si solos), y tirando de panel de control). Bien bien. Quedan 3, no encuentro instalador. Me pongo como un loco a buscar por todo el disco duro. Lo encuentro y lo borro. Perfecto. Reinicio de control. Me da error porque Windows busca lo que he borrado, pero no está, claro. Quitando eso, no hay ningún otro problema por el momento. Cojo Tune Up, (programa de optimizado de windows), le digo a windows que no busque ese programa, y todo arreglado. Bien, bien.

Abro Google Chrome, me dirijo a escribir esta entrada y... ¡¡OH NO!! ¡¡Una malvada extensión que me da anuncios de productos a buen precio según la página que estoy viendo!! ¿Qué podemos hacer? Ya sé, ¡desactivarla! Pues no. La extensión se instala como extensión de empresa, y no puedo modificarla. Dita sea... (Dita: Contracción de maldita) Me acuerdo de que avast lleva un sistema de borrado lo extensiones. Lo pongo, lo activo. Se desactiva. BIEEEEN. Reinicio Chrome. Sigue desactivada. Genial por ahora, pero como no me fío, busco maneras de borrar la extensión, y encuentro la forma de que Chrome diga que esa extensión no está instalada. La aplico, reinicio Chrome... y está activa e instalada. Cachis. Aplico avast de nuevo, y ahora hago lo mismo que con los programas: busco donde está la extensión, y la borro. Se desactiva porque da error al abrirla. Perfecto. Reinicio pc, sigue igual. Genial, la propia extensión no se da cuenta de que no está instalada. Para que os hagáis una idea del problema:

Extensión- Oye, Chrome, ¿estoy instalada?
Chrome- A ver, déjame mirarlo. Sí, lo estás. Pero me das error. ¿Te importa que te borre?
E-No no, no me borres. Que tengo que funcionar, y para eso tengo que estar instalado.
C-Pero no puedes funcionar. Me das error.
E-Pero estoy instalado, así que funciono.
C-Que no, que no. Que das error. No funcionas
E-Pero si estoy instalado, funciono.
C-Mira, yo te desactivo, que no quiero andar con errores de por medio, ¿vale?
E-¿Pero sigo instalado?
C-Sí, estás instalado, pero te desactivo porque das error.
E-Perfecto, estoy instalado, así que funciono.

Sí, así de ilógica es la lógica de programación. Y para rebajar un poco tanto texto, un pequeño vídeo: